España en el HLPF 2026: más y mejor cooperación frente al retroceso global de la ayuda

El Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible confirma que la Agenda 2030 no está agotada, pero sí infrafinanciada. A cuatro años de 2030, la prioridad es acelerar, financiar y reformar.

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El Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible confirma que la Agenda 2030 no está agotada, pero sí infrafinanciada. A cuatro años de 2030, la prioridad es acelerar, financiar y reformar.

Del 7 al 16 de julio se celebró en Nueva York el Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible (HLPF, por sus siglas en inglés), la cita anual en la que la comunidad internacional toma el pulso a la Agenda 2030. La Secretaría de Estado de Cooperación Internacional, Eva Granados, participó en su segmento ministerial con un mensaje central: a cuatro años del horizonte de 2030 no necesitamos menos cooperación, sino más y mejor cooperación.

El foro que da seguimiento a la Agenda 2030

El HLPF es la plataforma principal de Naciones Unidas para el seguimiento y la revisión de la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Desde 2012 se reúne cada año bajo los auspicios del Consejo Económico y Social (ECOSOC), con un segmento ministerial que congrega a gobiernos, organismos internacionales y sociedad civil. La edición de este año se dedicó a impulsar acciones transformadoras, equitativas, innovadoras y coordinadas, y concluyó con la adopción de una Declaración Ministerial.

Cada cuatro años el Foro se convoca además a nivel de jefes de Estado y de Gobierno, como Cumbre de los ODS: la última fue en 2023 y la próxima será en septiembre de 2027. Eso convierte la cita de 2026 en la antesala de una cumbre que no solo evaluará lo conseguido, sino que empezará a definir cómo continuar el trabajo del desarrollo sostenible más allá de 2030.

Un mundo que avanza, pero no al ritmo necesario

Justo antes del Foro, el Secretario General presentó su informe anual sobre el progreso de los ODS. Su conclusión es contundente y matizada a la vez: el mundo no está en la senda de cumplir la Agenda 2030, pero tampoco cabe hablar de un fracaso generalizado. Solo el 36% de las metas están en buena trayectoria o muestran un progreso moderado, el 49% avanza de forma marginal o está estancado y un 15% ha retrocedido respecto a 2015, tres puntos menos que en el informe anterior.

Detrás de esos porcentajes hay avances sociales muy reales. Desde 2015, la protección social ha pasado de cubrir al 43% de la población mundial a cubrir al 52%, las muertes de menores de cinco años han bajado de 6,1 a 4,9 millones anuales y las nuevas infecciones por VIH han caído un 30%. El 92% de la población tiene ya electricidad y el uso de internet ha pasado del 40% al 74%.

El problema es que otros indicadores han vuelto a niveles de hace una década o los han empeorado. El hambre, pese a mejorar ligeramente, afecta al 8,2% de la población mundial, por encima del 7,7% de 2015. El acceso a la educación crece, pero las competencias mínimas en lectura han caído del 59% al 47%. Y la proporción de personas refugiadas se ha más que duplicado desde 2015, de 214 a 440 por cada 100.000 habitantes.

La verdadera crisis está en los medios

El informe identifica con claridad dónde está el bloqueo, y no es un problema técnico. Los conflictos violentos han alcanzado su nivel más alto en décadas y han forzado el desplazamiento de 117 millones de personas. La pobreza extrema, que afecta a 826 millones, se concentra cada vez más en países en conflicto, Estados frágiles, economías endeudadas y territorios expuestos a crisis climáticas. La deuda externa de los países de renta baja y media alcanza 8,9 billones de dólares. Y la ayuda oficial al desarrollo cayó un 6,1% en 2024 y un 23,1% en 2025, la mayor caída registrada.

El informe no cuestiona la validez de la Agenda 2030: cuestiona la insuficiencia de los medios políticos y financieros destinados a cumplirla. La brecha anual de financiación ronda los 4 billones de dólares y, para cerrarla, el propio Secretario General señala expresamente el Compromiso de Sevilla, adoptado en la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, subrayando la necesidad de aplicarlo con rapidez.

Los mensajes de España

Los mensajes que España trasladó en el foro, y que defiende de manera constante en todas las citas internacionales, parten precisamente de esa constatación. Frente al retroceso global, la respuesta no puede ser menos cooperación, sino más y mejor cooperación; ni menos multilateralismo, sino un multilateralismo más eficaz, inclusivo y orientado a resultados. Un compromiso que se sostiene también en las cifras: mientras la ayuda internacional registraba su mayor caída anual, España incrementó su ayuda oficial al desarrollo un 12% en 2024 y un 13% en 2025, con el objetivo del 0,7% incorporado a su Ley de Cooperación.

Pero la ayuda oficial al desarrollo, por sí sola, no cierra la brecha. Por eso, España sitúa el Compromiso de Sevilla como una hoja de ruta equilibrada y orientada a la acción, cuya prioridad debe ser ahora su implementación efectiva, sin reabrir un texto ya acordado, con la Plataforma de Acción de Sevilla como vehículo. En la misma línea, el Plan de Sevilla para reforzar el multilateralismo, articulado en torno a tres pilares (refugio, refuerzo y reforma), se está materializando con la apertura de la Casa de Naciones Unidas en Madrid y con contribuciones reforzadas a salud global, acción humanitaria y financiación climática. España es, además, el principal donante del Fondo Conjunto para los ODS.

Tejer alianzas

Acelerar los ODS exige instituciones capaces de coordinar políticas, generar alianzas y movilizar inversiones, y buena parte del trabajo en Nueva York consistió en eso. Con la directora ejecutiva de ONU-Hábitat, Anacláudia Rossbach, se abordó la revisión de la Nueva Agenda Urbana y el compromiso español con el ODS 11. Con la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica y Social para Asia Occidental, Rania Al-Mashat, la implementación del Compromiso de Sevilla y la cooperación regional. Y con la secretaria de Estado Parlamentaria de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania, Bärbel Kofler, la continuidad de la Agenda 2030 y la localización de los ODS.

Esa misma idea centró la participación española en el acto sobre localización de los ODS organizado junto a la OCDE, dedicado a reforzar las capacidades de los gobiernos locales. Las soluciones tienen que construirse desde la proximidad y desde el conocimiento de los territorios. La Agenda 2030 se alcanza también, y sobre todo, desde el ámbito local.

Cuatro años por delante

Los ODS siguen siendo el marco más ambicioso, universal y consensuado del que dispone la comunidad internacional, y allí donde ha existido voluntad política, cooperación eficaz y recursos suficientes los avances han sido significativos. Todavía es posible avanzar, pero exige una acción inmediata y acelerada. La cooperación para el desarrollo sostenible es una inversión en nuestro futuro común: deberá adaptarse a un contexto más exigente, sin perder su esencia de solidaridad, eficacia y visión de largo plazo.