Responder a crisis humanitarias con calidad

Hombres africanos reparten cajas con el logo de AECID

 

La acción humanitaria se enfrenta a una serie de retos producto de las transformaciones experimentadas en la escena internacional en los últimos años. Por un lado las crisis humanitarias han experimentado cambios tanto en su origen como en su tipología y dinámica:

  • Se ha observado un aumento significativo de víctimas por causa de los efectos del cambio climático ligado a la degradación de condiciones medioambientales que, unidas a la vulnerabilidad socioeconómica estructural ponen en situación de alto riesgo a un número, cada vez mayor y más diverso de personas.
  • Se han acentuado algunas de las características ya detectadas anteriormente como la disminución de conflictos convencionales y el aumento de la violencia sobre poblaciones civiles, que generan espacios de desprotección y flujos de poblaciones desplazadas.
  • Las turbulencias de la economía global y la volatilidad de precios de productos básicos, que ha aumentado el grado de exposición a crisis alimentarias.
  • Se ha producido una degradación de las condiciones de seguridad en contextos humanitarios, haciéndose cada vez más difícil el acceso a las poblaciones afectadas.

A este escenario hay que añadir una serie de elementos de oportunidad.

  • En primer lugar, la pléyade de nuevos actores que se han sumado al esfuerzo humanitario (desde nuevos estados donantes hasta la incorporación de corporaciones privadas) pasando por la participación cada vez más activa de actores de países receptores de ayuda (administraciones públicas u organizaciones de sociedad civil). El reto es integrar su esfuerzo y “capacidad de llegada” de forma coherente con los principios fundamentales de la acción humanitaria y consolidar la aportación de los nuevos actores más allá de la mera aportación económica.
  • Por otro lado, el sistema humanitario internacional ha avanzado hacia una mayor coherencia en la articulación de respuestas, incorporando lecciones aprendidas a partir de la respuesta a grandes catástrofes. Una de las respuestas que cristaliza este avance es la Agenda de Transformación impulsada por las NN.UU. de cara a mejorar la eficacia, eficiencia y rendición de cuentas en la respuesta humanitaria.

La Acción Humanitaria española reafirma su compromiso con los principios humanitarios de independencia, humanidad, neutralidad e imparcialidad, así como las Directrices de Oslo, los Principios y Buenas Prácticas de Donación Humanitaria y el Consenso Europeo de Ayuda Humanitaria. Reafirma así lo contenido en la Estrategia Sectorial de Acción Humanitaria de la Cooperación Española. La Ayuda Humanitaria española buscará, tanto su aplicación en su propia política y programas de cooperación como su promoción en el contexto español (otras administraciones públicas y actores privados) y en los foros internacionales.

En general, la Ayuda Humanitaria española se articulará esencialmente en torno a:

1. Impulso de la protección de las víctimas y de la aplicación del DIH

2. Promoción de la protección del espacio humanitario

3. Aumentar la participación en la HERID

En coordinación con la Oficina de Acción Humanitaria de AECID, seguimiento al Plan de Gestión 2014-2016 del Programa Mundial de Alimentos.

Para lograr el objetivo de responder a las crisis con eficacia y calidad la Oficina de Acción Humanitaria actúa a través de los siguientes ejes:

a) Atención a crisis específicas y apoyo a fondos globales humanitarios

Focalización geográfica. Siria y países vecinos, Filipinas, Sahel (Niger, Mali), Campos de Refugiados Saharauis, América Latina y Caribe, Colombia, Sudan del Sur, Palestina focalizan el 70% del presupuesto. El 30% restante se destinarán a apoyo a llamamientos globales no marcados Como el Fondo Central de Respuesta a Emergencias de Naciones Unidas (CERF), el Llamamiento Global del Comité Internacional de la Cruz Roja o el DREF de la FICR al considerarlos mecanismos de especial agilidad.

− Las intervenciones se realizarán a través de las dotaciones de los Fondos Humanitarios suscritos con diferentes organismos internacionales con perfil claramente humanitario como ACNUR, CICR, FAO, OCHA/PNUD, OMS, OPS, PMA, UNFPA y UNICEF así como por medio de convenios suscritos entre AECID y ONG humanitarias de probada experiencia y capacidad (8 socios estratégicos canalizarán aproximadamente el 80% de fondos) o mediante apoyos concretos a proyectos que revistan interés humanitario.

b) Enfoque integrado de intervenciones y especialización sectorial

− La naturaleza de las crisis actuales exige a un actor como la AECID abordarlas de un modo coherente e integrado de inversión en la preparación para la respuesta a crisis y apoyo a sistemas de alerta temprana (SAT) y planes de contingencia así como del enfoque VARD “Vinculación de la Ayuda Rehabilitación, Desarrollo y Resiliencia” con refuerzo de capacidades locales o regionales. La OAH buscará el intercambio y la participación en procesos de análisis, discusión de políticas y programación humanitaria con otros agentes. Los equipos sobre el terreno los compondrán los referentes humanitarios regionales destacados en las OTC de la AECID ubicadas en los contextos prioritarios para la acción humanitaria antes definidos, o próximos a ellos. De modo transversal se incidirá en la incorporación del enfoque de género en todas las actuaciones.
− En 2014 se mantendrá la concentración en cuatro sectores de intervención claves para reducir la mortalidad entre las víctimas de crisis humanitarias: Seguridad alimentaria y nutricional (40%), Agua, Saneamiento e Higiene, salud, protección y coordinación.

c) Actuaciones directas ante crisis súbitas específicamente ocasionadas por desastres naturales.

− La Cooperación Española intervendrá en casos especiales de catástrofe natural de amplias dimensiones que desborden las capacidades operativas instaladas en los países afectados y en las que el acceso y el valor añadido de la Cooperación Española sea patente en sectores como respuesta en salud, agua y saneamiento y necesidades básicas no alimentarias. La OAH tratará de mejorar durante 2014 la articulación con el sistema de socios operativos y técnicos que están habilitados para la respuesta a emergencias mediante la definición y puesta en marcha de un Plan de Contingencia ante Emergencias - que identifique los supuestos a los que se podrá responder, los tipos de respuesta, así como la participación de los diferentes actores comprometidos en la respuesta a emergencias y su coordinación – y la puesta en marcha de un mecanismo de calificación y registro de estos actores para racionalizar su participación en los operativos directos y facilitar su movilización en dispositivos de respuesta internacional.