Cambiando vidas: el impacto de la cooperación

  • Logotipo de ONU Mujeres

    Fecha:

    19/02/2014 - 10:30

    En el primer intercambio sur-sur bajo el programa global Ciudades Seguras de ONU Mujeres, la Vicealcaldesa de Kigali (Ruanda) visitó recientemente Quito (Ecuador) para compartir experiencias y desafíos en la gestión de espacios públicos seguros.
  • Primer plano de una mujer ecuatoriana de origen africano

    Fecha:

    20/01/2014 - 23:00

    Cuando hace ya más de tres décadas se lanzaron por primera vez a las calles de Puerto Francisco de Orellana en busca de basura, un municipio de 45.000 habitantes a 300 kilómetros de Quito, los vecinos las miraban con desprecio. “Era el peor trabajo”, recuerda Digna Valencia cuando le preguntan por sus comienzos junto a otras cinco mujeres sin trabajo que vieron en el reciclaje una oportunidad para seguir sacando adelante a sus familias. Tener que adentrarse en los vertederos y escarbar entre montañas de basura sin ganar nada no era para cualquiera. El proyecto fue creciendo y unos años más tarde surgió la idea de montar una microempresa, de dotarse de personalidad jurídica, y así fue como en 1998 nació la Asociación de Recicladores de Orellana (ARO). Hoy, 13 años más tarde, tiene 19 socios y 6 trabajadores. Gracias a una campaña de sensibilización hacia el reciclaje, financiada por el Fondo ODM, las cifras de recogida se han disparado. “Antes reciclábamos de 7 a 8 toneladas mensuales de cartón. Ahora estamos reciclando alrededor de 18 a 20 toneladas de cartón y también el plástico ha aumentado casi en un 75 por ciento”.
  • Mujer filipina rodeada de cestas de mimbre en su tienda

    Fecha:

    20/01/2014 - 23:00

    Merly Ybáñez abandonó la universidad en 2008 porque sus padres no podían pagar sus estudios. Su padre había caído enfermo y su madre se había convertido en el sostén de la familia, comprando y vendiendo productos agrícolas. Como la menor de seis hijos, Merly ayudaba a sus padres con las tareas diarias del hogar. Pronto se mudó a una ciudad cercana a trabajar como empleada doméstica para así ahorrar y tener el dinero suficiente para terminar la universidad. La gran ambición de Merly, inspirada por el ejemplo de su madre, fue crear su propia pequeña empresa. Su suerte cambió cuando se enteró, a través de un programa de radio de la comunidad, de unos cursos de capacitación empresarial para jóvenes impulsados por el Fondo ODM. Allí proyectaría un plan de negocio para comprar y vender cultivos como batata, plátano, coco y hortalizas, que abundan en Agusan del Sur.
  • Artesana vietnamita en su taller

    Fecha:

    20/01/2014 - 22:45

    Como tantos otros granjeros vietnamitas, Lang Thi Kieu, una viuda que vive con sus dos hijos y una nuera, carece de los recursos necesarios para subsistir. De la granja no obtiene lo suficiente para apoyar a su familia así que lo complementa con bordados, pero la seda que necesita es muy cara. Gracias a un programa financiado por el Fondo ODM, Kieu ha podido sembrar sus propios gusanos de seda. Esta iniciativa provee a unos doscientos hogares del país con una variedad de morera de alto rendimiento, el alimento que comen los gusanos, que produce árboles y hojas de dos a tres veces más grandes que uno tradicional. “Esto me permite producir suficiente seda para suplir las actividades de bordado”, afirma Kieu, que tiene sus moreras en un terreno de 600 metros cuadrados cerca del río. “Ahorro mucho porque si no tendría que comprar la seda y puedo vender mis productos en el mercado local”.
  • Artesano de Mauritania trabajando en su taller

    Fecha:

    20/01/2014 - 22:30

    Durante siglos, los artesanos y griots fueron una parte central de la sociedad. La llegada de la industrialización tuvo un fuerte impacto en los artistas tradicionales y muchos de ellos se quedaron sin trabajo y cayeron en la pobreza. “Con todos los objetos industriales que inundaron el mercado las artesanías dejaron de generar ingresos suficientes para mantener una familia. Al no tener los medios para desarrollar mis productos ancestrales casi las abandono”, cuenta Moctar Ould Bou Legdam, un artesano de Assaba, en el sur del país. “Con esta ayuda puedo reconciliar mi familia y mis sueños recuperando el taller familiar que habíamos abandonado tras la muerte de nuestro padre”.
  • Grupo de mujeres y hombres, trabajadores del Centro de Haya posan en las escaleras de entrada

    Fecha:

    20/01/2014 - 22:30

    Casi una cuarta de las mujeres palestinas casadas asegura haber estado expuestas a abusos físicos, el 62 % a violencia psicológica y el 10 % a violencia sexual. En Gaza, la presión del bloqueo israelí y la ocupación aumentan las tensiones en una sociedad donde las mujeres sufren a causa de tradiciones que permiten su discriminación. El Fondo ODM ha abierto el primer refugio integral para mujeres y un centro para afrontar la violencia doméstica, el Centro Hayat, para la protección y el empoderamiento de las mujeres y sus familias.
  • Dos hombres y una mujer libaneses debate en una mesa

    Fecha:

    20/01/2014 - 22:15

    Construyendo la paz en Líbano. En una pequeña sala de reuniones del campo de refugiados de Nahr el Bared, en el norte de Líbano, veinticinco hombres y una mujer están trabajando para intentar solidificar la paz entre los refugiados palestinos y sus anfitriones libaneses. Durante más de tres décadas, el manejo de los campos, que albergan a más de 400.000 palestinos, ha dependido de un débil equilibrio de poderes entre 23 facciones palestinas diferentes y partidos políticos. En 2007 estalló un conflicto armado entre el Ejército libanés y un grupo de insurgentes en Narh el Bared de consecuencias catastróficas. El campo de refugiados quedó totalmente destrozado, 500 personas murieron y otras 40.000 tuvieron que refugiarse internamente, situación que vino a complicar aún más los recelos entre las partes, una dinámica que tiene el peligroso potencial de desestabilizar el país. Desde entonces, un programa financiado por el Fondo ODM ha ofrecido formación y asistencia a grupos comunitarios y comités populares en los campos de refugiados del norte del país para ayudarles a ser más inclusivos y responsables, ser mejores administradores y representar mejor a los refugiados.
  • Niña indígena de Panamá coge agua de una fuente

    Fecha:

    20/01/2014 - 22:15

    Hasta hace bien poco los habitantes de Bisira, a orillas del río Cricamola, en el corazón de la comarca panameña de Ngäble Buglé, no sabían lo que era tener agua en una zona del país donde se estima que el 70 por ciento de las familias carecen de un sistema de agua potable y tampoco gozan de servicio sanitario. Desde hace tres años, gracias al apoyo de uno de los cuatro programas que financia en Panamá el Fondo ODM, está comunidad se está capacitando para gestionar ellos mismos las obras y los sistemas de agua y saneamiento básico en una comarca donde la pobreza extrema afecta al 91 % de la población indígena. “Antes era oscuridad, ahora vemos luz”, asegura Carlos Becker, promotor del programa en la zona.
  • Cuatro niños de Perú sonríen delante de sus casas

    Fecha:

    20/01/2014 - 22:00

    Luchando contra la malnutrición crónica en Perú. Domingo es uno de los 197 facilitadores que se han formado para ayudar a las comunidades a mejorar las prácticas de cultivo y la crianza de animales y luchar así contra la desnutrición infantil, gracias a una iniciativa del Fondo ODM. “Ahora nos sentimos involucrados con las comunidades”, nos cuenta. Este programa abarca los departamentos de Ayacucho, Apurímac, Huancavelica y Loreto, donde la desnutrición crónica infantil alcanza, como en el caso de Ayacucho, al 35,3 por ciento de los niños menores de cinco años.
  • Niños en círculo dándose la mano y rodeando una cisterna de agua

    Fecha:

    06/04/2012 - 13:15

    Brasil tiene las mayores reservas de agua dulce del mundo. Pero en la región del Semiárido al noreste del país, tierra de los más pobres, la población apenas tiene agua. Para paliar su sed, los habitantes de la región crearon en 2003 el programa "Un Millón de Cisternas" con el objetivo de dotar a un millón de hogares, parcelas familiares y escuelas rurales de sistemas de recolección de agua que se llenan en época de lluvias y almacenan reservas para todo el año. Logró la financiación del gobierno brasileño. De este proyecto nació el Programa Cisternas, al que contribuye el Fondo con €20,5 millones. Las mujeres son las grandes protagonistas.

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